- 1993 Héroes del Silencio tocan en Leipzig - Alemania, ciudad ubicada al este del país. A continuación les compartimos una foto del equipo técnico que acompañó en esa gira europea
- 1995 Dentro de la gira Avalancha, los Héroes del Silencio, se encuentran realizando conciertos en su país, hoy tocan en Salamanca, les tenemos el audio de esta noche que incluye canciones, entrevista a Alan, prueba de sonido y rueda de prensa:
(Click en la imagen para descargar)
- 2004 Bunbury llega a Torreón donde brinda un concierto en el Auditorio Municipal, el cansancio es evidente en el escenario, Enrique equivoca el nombre de la ciudad dos veces y confunde una canción. Será el último concierto en México aunque dos días después tendrá una sorpresa.
2008 La primera parte de la gira
HELLVILLE DE TOUR está por concluir, quedan pocas fecha en
España, hoy llegan a
Coliseo Ciudad de Atarfe, en Granada
Una crónica de esa noche:
Bunbury hace arder el Coliseo de Atarfe con su rock
frenético
El ex cantante de Héroes del Silencio ofrece un concierto
perfecto con su nueva banda para presentar su último trabajo discográfico
'Hellville de Luxe'
Enrique Bunbury puso ayer hirviendo a la gélida noche de
Granada. El ex cantante de Héroes del Silencio mantiene su tónica de grandes
conciertos, espectacular puesta en escena, buenos temas, mucho rock, guitarras
estridentes y una legión de seguidores incondicionales que contagian a
cualquier. Anoche le dio la vuelta al Coliseo de Atarfe con su último disco, Hellville
de Luxe, un disco completo e intenso que lo devuelve a la carretera y a los
escenarios y con el que ha demostrado que está en plena forma.
Mucha camiseta de Bunbury de Héroes del Silencio. Muchísimas fans pululando por
el Coliseo y mucha expectación por ver a un músico que en 2005, en plena gira
con su banda, decidió que ya no podía más y suspendió los conciertos que
quedaban. Pero a Bunbury, esta vez, no se le nota el cansancio por ninguna
parte. Muy al contrario. Sabe cómo dominar en el escenario y cómo domeñar al
público.
Una impresionante puesta en escena con grandes pantallas de televisión. Nada
más apagarse las luces, aparecieron los músicos que ahora acompañan al
cantante: Álvaro Suite a la guitarras y la mandolina, Jordi Mena a las
guitarras y la lap steel guitar, Robert Castellanos, al bajo, Jorge Rebeneque a
los teclados y Ramón Gacías a la batería. El Coliseo estalló en cuanto sonaron
los primeros compases de El club de los imposibles, a los que
seguirían la señorita hermafrodita yHay muy poca gente,
uno de los temas de su nuevo disco. A partir de ahí, el cantante zaragozano
desataría la locura entre sus seguidores con temas como Sólo si me
perdonas,El hombre delgado o Infinito.
Ataviado con su clásico sombrero tejano y colgándose de vez en cuando la
guitarra acústica, Bunbury demuestra que no necesita de Héroes del Silencio ni
de su repertorio para ofrecer un concierto de primer nivel. De hecho, el no
estar anclado a un grupo formal es lo que le ha permitido en los últimos años
sonar a Dylan, a mundo circense, a cabaret o a Tom Waits siempre que le
apeteciese. Ahora sus inclinaciones directas van por el rock and roll puro y
sin complejos, por letras bastante elaboradas y por una puesta en escena
espectacular. Los músicos, por su parte, funcionaron como una máquina perfecta
de relojería.
Es curioso cómo Bunbury despierta tanto interés en España o en países como
Alemania, en donde desconocen el idioma de sus canciones. Pero es que el
cantante tiene un poderoso carisma que despierta la atención y las caídas de su
voz atraen inmediatamente al oído. Bunbury emprende en febrero una gira por
Estados Unidos. Se trata de un nuevo reto para el cantante aragonés, tal vez
una de las voces españolas más internacionales. México lo tiene completamente
conquistado, al igual que Argentina. Primero conquistó Berlín y ahora le toca
Manhattan.

Sí, El rescate o Lady blue también
fueron cayendo en un repertorio que todo el mundo coreaba al compás del cantante.
Y Bunbury parecía disfrutar mucho con ello. Bailoteó sobre el escenario, se fue
de un rincón a otro, dialogaba con el público. Se le veía satisfecho y feliz,
de nuevo sobre las tablas. Camaleónico.
Su voz oscura y personal, su espíritu absolutamente inquieto y su gana de
romper fronteras dentro de la música y salirse de cualquier estereotipo han
hecho de Bunbury una rara avis en el panorama musical español.
Eso se pudo ver perfectamente anoche en el Coliseo de Atarfe. La soltura con la
que maneja los diferentes estilos y su facilidad para pasar de un género a otro
son, tal vez, la razón por la que no cansa a sus seguidores y por la que cada
vez va consiguiendo más adeptos.
Sonido perfecto en el pabellón, espectáculo muy bien medido y un Bunbury pletórico
en Granada, una ciudad en la que parece disfrutar y que anoche se volcó con el
cantante. El público estuvo enfervorizado hasta el final. No era para menos.